Policiales

Un perro, un hallazgo y una historia de servicio: Mirko, orgullo de la caminera de San Luis

Tiene siete años, cinco de servicio activo y pronto se retirará. Su olfato entrenado y su temple, forjados en años de operativos, lo llevaron a protagonizar una intervención destacada días atrás: detectó cocaína oculta en un colectivo que trasladaba hinchas de Independiente Rivadavia de Mendoza.

4 de agosto de 2025 - 18:33 hs.

Como parte de los operativos que realiza la Policía Caminera de San Luis durante eventos deportivos de gran convocatoria, como la reciente edición de la Copa Argentina, volvió a destacarse el trabajo silencioso pero fundamental de la división Canes. En esta ocasión, Mirko, un mestizo de pastor belga malinois y ovejero alemán, fue protagonista por su precisión y compromiso.

Mirko es uno de los 12 perros operativos con los que cuenta actualmente esta unidad especializada. Con cinco años de servicio, es uno de los más experimentados. Participa habitualmente en controles estratégicos en rutas nacionales, provinciales y caminos vecinales, especialmente en puestos limítrofes, en coordinación con fuerzas de provincias vecinas.

La división Canes está conformada por 11 efectivos, de los cuales siete ya están certificados como guías especializados y avanzados. En los próximos días, tres policías más comenzarán su formación para obtener esta acreditación, lo que fortalecerá la capacidad operativa del equipo.

Además de los canes entrenados para detectar narcóticos, dos están en la etapa final de adiestramiento para búsqueda de personas en grandes áreas. Otro perro, Togo, especializado en detección de pólvora y armas de fuego, ya trabaja activamente en la disciplina de explosivos, una función clave en los controles de transporte de carga y colectivos de larga distancia.

El entrenamiento de un perro policial es exigente y puede durar entre un año y medio y dos. Implica prácticas diarias en escenarios reales: bauleras de colectivos, exposición a ruidos fuertes y contacto permanente con personas. Cada animal debe mantener un comportamiento sociable, equilibrado y eficaz.

Más allá de su impecable desempeño, Mirko también se ganó el cariño de toda la división. Es el único que está suelto fuera de los caniles y disfruta de una vida tranquila mientras se prepara para su retiro. Su baja operativa ya está en curso. Sus compañeros aseguran que es muy compañero y tranquilo, pero cuando sale a trabajar se transforma, como si fuera su primer día.

La filosofía del área es clara: tras su retiro, cada perro debe tener la oportunidad de vivir como mascota, en un hogar, con una familia. Generalmente, son adoptados por sus propios guías, quienes compartieron con ellos años de trabajo, vínculo y confianza.

Mirko no solo es un ejemplo del compromiso de la Policía Caminera con la seguridad, sino también una muestra de lo que se puede lograr con respeto, profesionalismo y dedicación hacia estos nobles animales, verdaderos héroes silenciosos de nuestras rutas.

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