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Mientras Merlo debate cómo proteger sus sierras, Trento pide una excepción para avanzar en Pasos Malos

En pleno debate del Código de Ordenamiento Territorial que proyectará la Villa de Merlo hacia 2050, el empresario y excandidato a intendente Juan Carlos Trento solicitó al Concejo Deliberante una autorización “por vía de excepción” para desarrollar un parador de montaña en Pasos Malos. El pedido aparece en medio de un proceso participativo en el que vecinos e instituciones discuten el futuro de la ciudad y frente a una definición que el Ejecutivo municipal viene sosteniendo: “las sierras no se tocan”.

17 de septiembre de 2026 - 09:38 hs.

Villa de Merlo atraviesa uno de los debates territoriales más importantes de los últimos años. Mientras el Concejo Deliberante continúa trabajando sobre el futuro Código de Ordenamiento Territorial, Juan Carlos Trento, gerente de Club de Sierras S.R.L., presentó una solicitud de “Autorización Especial por Vía de Excepción” para desarrollar un denominado “Parador de Montaña Turístico Sustentable” en Pasos Malos.

La presentación ingresó al Concejo Deliberante el 8 de septiembre. En ella, Trento describe un proyecto gastronómico que funcionaría de 16 a 24 horas, con estructura metálica, paneles fotovoltaicos, agua propia y una proyección de 20 puestos de trabajo. Pero el dato central aparece en el propio objeto de la solicitud: pide una autorización “por vía de excepción” y concluye requiriendo “factibilidad por excepción hasta sanción de nuevas ordenanzas”.

El momento no pasa inadvertido

El pedido se produce mientras Merlo discute colectivamente cómo quiere ordenar y proteger su territorio de cara al año 2050.

El proceso impulsado por el Ejecutivo y debatido en el Concejo ha abierto distintas instancias de participación en las que vecinos, universidades, profesionales, asociaciones, instituciones y actores de diferentes sectores vienen realizando aportes para construir las reglas que definirán el crecimiento de la ciudad durante las próximas décadas.

Dentro de esa discusión existe una definición política que el Ejecutivo municipal ha sostenido públicamente: “las sierras no se tocan”. La protección del faldeo serrano y de la Sierra de los Comechingones constituye uno de los ejes del ordenamiento territorial que se encuentra en debate.

Por eso, la presentación de Trento no puede analizarse únicamente como el pedido administrativo de un empresario. Plantea una discusión mucho más profunda: ¿qué valor tienen las reglas que una comunidad está construyendo colectivamente si, paralelamente, se pretende avanzar mediante excepciones particulares?

Merlo necesita inversión privada, generación de empleo y nuevos emprendimientos turísticos. Pero esos objetivos deben desarrollarse respetando las normas y los límites ambientales que la ciudad decidió establecer para proteger su principal patrimonio natural.

Un apellido conocido en la política de Merlo

Juan Carlos Trento tampoco es una persona ajena a la vida política de la ciudad. En 2019 fue candidato a intendente de Villa de Merlo por el MOVIPRO. Siete años después, desde el sector privado, solicita al Estado municipal una excepción vinculada a un emprendimiento propio en Pasos Malos.

El episodio suma, además, otro condimento político.

Mauricio Trento, hijo del empresario, mantiene participación en la discusión pública local y ha formulado cuestionamientos hacia la gestión municipal. Al mismo tiempo, tampoco es ajeno al debate ambiental y urbanístico: en 2025 fue convocado por el propio Concejo Deliberante para presentar los lineamientos de “Ciudad Verde, Proyecto Sustentable y Sostenible”, iniciativa que expuso durante la denominada Sesión Verde.

Ese contexto permite advertir un contraste político que merece ser señalado: mientras Mauricio Trento participa del debate público alrededor de la sustentabilidad y cuestiona políticas del Ejecutivo, su padre solicita al mismo Estado municipal una excepción para desarrollar un emprendimiento privado en Pasos Malos.

La discusión no debería centrarse en el parentesco ni en los apellidos. Debe centrarse en algo bastante más importante: la coherencia entre los discursos sobre sustentabilidad y el respeto efectivo de las reglas destinadas a proteger el territorio.

Las reglas deben ser para todos

En momentos en que cientos de merlinos e instituciones aportan tiempo, conocimiento y propuestas para pensar qué Villa de Merlo queremos hacia 2050, los intereses particulares no deberían estar por encima de una discusión colectiva de semejante trascendencia.

Las ordenanzas no deben modificarse a la medida de los proyectos. Son los proyectos los que deben demostrar que pueden desarrollarse dentro de las reglas vigentes y de las políticas de protección que la comunidad establece.

Porque una excepción nunca es solamente una excepción. También puede convertirse en un antecedente para quienes vengan después.

Y cuando hablamos de la Sierra de los Comechingones, cada antecedente importa.

El desarrollo económico es necesario. La inversión es bienvenida. La generación de puestos de trabajo es indispensable. Pero nada de eso exige renunciar al ordenamiento territorial ni a la defensa del patrimonio natural.

Las reglas que definirán el futuro de Merlo deben discutirse entre todos, no excepcionarse para algunos.

Y frente a cualquier iniciativa que pretenda avanzar sobre aquello que la ciudad decidió preservar, la posición debe ser clara:

las sierras no se negocian, no se lotean y no se tocan.

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