Sociedad

Viernes santo: por qué no se come carne y qué opciones saludables elegir

Durante la Semana Santa, millones de fieles en todo el mundo mantienen la tradición de no consumir carne, especialmente en fechas clave como el Viernes Santo, en el que se recuerda la muerte de Jesucristo.

3 de abril de 2026 - 11:19 hs.

Esta práctica, vinculada a la Cuaresma, tiene sus raíces en los primeros siglos del cristianismo y representa un acto de reflexión, penitencia y preparación espiritual. El gesto de abstenerse de carne simboliza el sacrificio y busca invitar a una vivencia más profunda de la fe.

Con el paso del tiempo, la Iglesia Católica fue flexibilizando esta norma. Desde 1966, tras el Concilio Vaticano II, se permitió que la abstinencia pueda reemplazarse por otras formas de compromiso espiritual, como la oración o las obras de caridad. En este sentido, el papa Francisco ha señalado que el ayuno debe ser también “del corazón”, promoviendo acciones concretas de empatía y solidaridad.

Alternativas para la mesa de viernes santo

Para quienes mantienen esta tradición, existen múltiples opciones saludables y nutritivas para reemplazar la carne sin perder sabor ni calidad en la alimentación.

Entre las alternativas más recomendadas se encuentran:

  • Pescados y mariscos, muy elegidos en estas fechas
  • Legumbres, como lentejas, garbanzos y porotos
  • Huevos y lácteos, fuentes de proteínas de buena calidad
  • Frutos secos, que aportan energía y nutrientes esenciales
  • Además, se aconseja optar por métodos de cocción más saludables, como el horno, la plancha o la parrilla, evitando frituras y el exceso de sal.
  • platos típicos de vigilia
  • En las mesas argentinas, el Viernes Santo también tiene sus clásicos:
  • Tarta de atún o caballa
  • Empanadas de vigilia (de pescado o verduras)
  • Guiso de lentejas con vegetales
  • Pastas con mariscos
  • Risotto de verduras o hongos

Todas estas opciones permiten mantener la tradición, cuidando al mismo tiempo la salud y compartiendo en familia.

En definitiva, más allá de lo gastronómico, el Viernes Santo invita a detenerse, reflexionar y reconectar con los valores de la solidaridad, el respeto y la espiritualidad.

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