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UPrO en Merlo: el reclamo vecinal fue escuchado, pero la discusión escaló al terreno político
Lo que comenzó como una preocupación de vecinos por la Plaza del barrio Los Fresnos terminó convertido en una discusión política. Mientras el Municipio y la UPrO abrieron una instancia de diálogo y anunciaron la reubicación y ampliación de la plaza, referentes de la oposición mantienen sus cuestionamientos alrededor de una obra educativa de importancia regional.
8 de septiembre de 2026 - 21:54 hs.
La polémica alrededor de Plaza Los Fresnos tuvo originalmente un componente atendible: la preocupación de vecinos por un espacio con historia y fuerte valor afectivo para el barrio.
Pero el escenario cambió. El intendente Leonardo Rodríguez y el rector de la UPrO, Rudy Cámara, recibieron a vecinos, explicaron los alcances del proyecto y posteriormente recorrieron el predio junto a ellos.
Según informó el Municipio, la plaza no desaparecerá: será reubicada, tendrá una superficie mayor y sumará mejoras de seguridad, equipamiento, accesibilidad y parquización. También se analizarán alternativas para conservar y reubicar parte de la vegetación existente.
Con esas respuestas sobre la mesa, el conflicto adquirió un marcado componente político. Los concejales Daniel Orue, Lucía Miranda y Ana Laura Ferrarotti, junto al diputado provincial por Junín Walter Pollo, aparecen entre los dirigentes opositores que intervinieron en la controversia, según la información aportada a este medio.
Fiscalizar, preguntar y exigir explicaciones forma parte de la tarea de la oposición. Pero también cabe una pregunta: una vez atendidos los principales planteos vecinales, ¿qué aspectos concretos del proyecto justifican sostener el conflicto?
La construcción de infraestructura para la UPrO representa una oportunidad educativa que excede a Villa de Merlo y alcanza a localidades de toda la región.
El desafío debería ser controlar que la obra se haga bien, preservar todo aquello que razonablemente pueda conservarse y garantizar un espacio público de calidad. Una preocupación genuina de los vecinos no debería terminar convertida en una disputa política permanente contra una obra educativa que puede beneficiar a cientos de estudiantes.
