Locales

El Pantanillo: el Gobierno Nacional frenó el financiamiento, pero el Municipio avanza para terminar las obras con recursos propios

La intervención de algunos vecinos en la Banca Ciudadana volvió a instalar el debate sobre las obras del barrio. Sin embargo, detrás del reclamo existe un dato central que explica la situación actual: el proyecto perdió el financiamiento nacional tras el cambio de Gobierno. Pese a ese escenario, la Municipalidad de Villa de Merlo ratificó que continuará ejecutando obras esenciales para el barrio con recursos propios.

1 de agosto de 2026 - 12:59 hs.

La exposición realizada por un grupo de vecinos del barrio El Pantanillo durante la última sesión del Concejo Deliberante reflejó una realidad innegable: existe frustración por un proyecto que prometía transformar uno de los sectores más postergados de Villa de Merlo y que hoy permanece inconcluso.

Sin embargo, para comprender qué ocurrió, resulta indispensable repasar la historia completa.

El proyecto de integración socio urbana de El Pantanillo no nació como una iniciativa financiada por el Municipio, sino como parte del programa nacional RENABAP, administrado a través del Fondo de Integración Socio Urbana (FISU). Gracias a ese programa, el Gobierno Nacional aprobó un financiamiento superior a los mil millones de pesos destinado a ejecutar obras de infraestructura básica, regularización parcelaria y mejoras urbanas integrales para nueve manzanas del barrio.

Fue ese financiamiento nacional el que permitió iniciar los trabajos técnicos, realizar estudios de suelo, relevamientos topográficos, tareas de agrimensura, evaluaciones ambientales, apertura de calles, movimientos de suelo, instalación del obrador y comenzar la infraestructura hídrica, cuya red quedó finalizada.

Incluso, el propio organismo nacional certificó un avance físico de obra del 6,22 %, reconocimiento que demuestra que el proyecto efectivamente comenzó a ejecutarse.

Pero el escenario cambió por completo con el cambio de Gobierno Nacional.

Tras el desembolso inicial, el Estado Nacional dejó de enviar nuevas partidas para continuar la obra y posteriormente eliminó el FISU, el instrumento mediante el cual se financiaban estos proyectos de integración urbana en todo el país.

En consecuencia, la Municipalidad perdió la principal fuente de financiamiento que permitía ejecutar un proyecto de semejante magnitud.

En otras palabras, las obras que fueron anunciadas a los vecinos no respondían a una promesa aislada del Municipio, sino a un programa nacional que contaba con financiamiento aprobado y que posteriormente fue discontinuado por decisión del Gobierno Nacional.

Lejos de abandonar el proyecto, el Municipio decidió continuar buscando alternativas para que El Pantanillo no vuelva a quedar relegado.

Semanas atrás, el Ejecutivo elevó al Concejo Deliberante un informe técnico donde explicó detalladamente el estado de situación de la obra y confirmó que ya trabaja en nuevas estrategias de financiamiento para completar las intervenciones pendientes.

Pero además dio un paso más.

La gestión municipal confirmó que ejecutará con recursos propios dos de las obras más importantes para la vida cotidiana de los vecinos: la infraestructura eléctrica y la infraestructura hídrica.

Se trata de intervenciones fundamentales que permitirán mejorar las condiciones urbanas del barrio y comenzar a saldar una deuda histórica con cientos de familias que durante décadas esperaron inversiones de esta magnitud.

Más allá de las discusiones políticas, la realidad demuestra que la paralización del financiamiento nacional modificó por completo el escenario previsto para El Pantanillo.

Eso explica por qué una obra pensada para ejecutarse con recursos nacionales quedó inconclusa.

También explica por qué hoy el Municipio debe afrontar con recursos propios obras que originalmente iban a ser financiadas por la Nación.

Es comprensible que existan vecinos desilusionados. Las expectativas eran enormes y el proyecto representaba una oportunidad histórica para el barrio.

Sin embargo, también resulta importante comprender que las responsabilidades no pueden analizarse de manera aislada.

Cuando el Gobierno de Javier Milei decidió discontinuar el financiamiento de la obra pública y eliminar los mecanismos que sostenían estos proyectos, cientos de obras quedaron paralizadas en todo el país, y El Pantanillo no fue la excepción.

Hoy el desafío es otro.

No se trata de discutir quién generó la expectativa, sino de garantizar que las obras esenciales puedan concretarse.

Y en ese camino, la decisión del Municipio de avanzar con recursos propios para ejecutar la infraestructura eléctrica y la infraestructura hídrica representa una señal concreta de compromiso con el barrio.

Porque recuperar infraestructura también significa recuperar derechos.

Y para muchas familias de El Pantanillo, esas obras no representan solamente una mejora urbana: representan la posibilidad de vivir con la dignidad que durante tantos años les fue postergada.

COMPARTIR NOTA

Scroll al inicio