Clima

El Niño explicado fácil: qué es, por qué ocurre y cómo puede afectar a Argentina

El fenómeno se desarrolla en el océano Pacífico, pero puede modificar las lluvias y las temperaturas a miles de kilómetros de distancia. Mientras las proyecciones anticipan un fortalecimiento hacia los últimos meses de 2026, repasamos las claves para entender cómo funciona y qué podría significar para Argentina.

31 de agosto de 2026 - 16:13 hs.

Cada vez que se anuncia la llegada o el fortalecimiento de El Niño aparecen las mismas preguntas: ¿qué es exactamente?, ¿por qué se produce en el océano Pacífico y termina influyendo sobre Argentina?, ¿significa que tendremos más lluvias?

Para entenderlo hay que empezar por lo que ocurre normalmente en el Pacífico ecuatorial.

Primero: ¿qué pasa cuando no hay El Niño?

En condiciones normales, unos vientos llamados alisios soplan de este a oeste sobre el océano Pacífico, cerca del Ecuador.

Esos vientos funcionan, de alguna manera, como si empujaran el agua superficial caliente hacia Indonesia y Australia. Al mismo tiempo, frente a las costas de Perú y Ecuador asciende desde las profundidades agua más fría.

Ese mecanismo contribuye a mantener una determinada distribución de temperaturas, lluvias y tormentas alrededor del planeta.

Entonces, ¿cómo aparece El Niño?

El Niño comienza cuando esos vientos alisios se debilitan.

Al perder fuerza, ya no pueden empujar con la misma intensidad el agua caliente hacia el oeste. Como consecuencia, parte de esa enorme masa de agua cálida comienza a desplazarse hacia el centro y el este del Pacífico, acercándose a Sudamérica.

Por eso se habla del calentamiento del Pacífico ecuatorial.

Pero acá está una de las claves: El Niño no es solamente agua más caliente.

Cuando cambia la temperatura de una superficie oceánica tan extensa, también cambia la atmósfera que se encuentra sobre ella. Las grandes zonas donde se forman nubes y tormentas pueden desplazarse y, con ellas, modificarse enormes corrientes de aire.

Esas alteraciones pueden propagarse a miles de kilómetros.

¿Y qué tiene que ver Argentina si ocurre en el Pacífico?

Mucho.

La atmósfera funciona como un sistema conectado. Una modificación importante sobre el Pacífico tropical puede cambiar la circulación atmosférica sobre Sudamérica.

Es justamente ese mecanismo el que permite que El Niño termine influyendo en las lluvias y temperaturas de nuestro país.

Históricamente, durante la primavera y el verano, los episodios de El Niño suelen aumentar las probabilidades de lluvias superiores a las normales principalmente en el Litoral y sectores del centro y noreste argentino.

¿El Niño significa que va a llover más?

No necesariamente, y esta es posiblemente la aclaración más importante.

El Niño no significa automáticamente más lluvia en toda Argentina.

Lo que hace es modificar las probabilidades.

Mientras algunas regiones pueden atravesar períodos mucho más húmedos, otras pueden tener precipitaciones normales e incluso inferiores a los valores habituales.

Además, El Niño convive con numerosos fenómenos atmosféricos que también influyen sobre el tiempo.

Por eso no sería correcto afirmar hoy que, debido a El Niño, San Luis tendrá necesariamente una primavera o un verano más lluviosos.

¿Qué está pasando en 2026?

El fenómeno atraviesa una etapa de fortalecimiento y las proyecciones indican que podría alcanzar una intensidad importante durante los últimos meses del año.

De mantenerse el calentamiento del Pacífico y una respuesta de la atmósfera compatible con El Niño, el episodio podría alcanzar su mayor intensidad entre finales de 2026 y comienzos de 2027.

Eso aumenta el interés de meteorólogos y organismos especializados sobre lo que pueda ocurrir durante la primavera y el verano en Sudamérica.

¿Y qué puede pasar en San Luis?

Por ahora no es posible traducir la presencia de El Niño en un pronóstico concreto para la provincia.

Los antecedentes climáticos muestran que la respuesta no es igual en todo el territorio argentino y San Luis se encuentra en una región donde intervienen además otros factores atmosféricos y geográficos.

Por eso, El Niño debe entenderse como una señal climática y no como un pronóstico del tiempo.

No permite saber si lloverá determinado día ni asegura que una localidad tendrá una temporada lluviosa.

Lo que sí permite es identificar cómo pueden cambiar las probabilidades de determinados escenarios durante los próximos meses.

Con El Niño fortaleciéndose de cara a la primavera y el verano, el seguimiento de los informes del Servicio Meteorológico Nacional será fundamental para conocer si esa señal global finalmente se traduce en cambios concretos para San Luis.

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