Sociedad
Doce años mirando al cielo: la Barrileteada vuelve a reunir a las familias de Merlo
La Gran Barrileteada Familiar celebra este domingo su 12ª edición en Plaza Los Fresnos. Más de 3.000 barriletes están preparados para una jornada que tendrá juegos, espectáculos, Zumba y una merienda para compartir. Pero detrás de la celebración hay algo mucho más profundo: una historia que nació para recuperar el encuentro entre generaciones y la emoción de remontar juntos.
30 de agosto de 2026 - 10:21 hs.
Este domingo, Villa de Merlo volverá a mirar hacia arriba.
Plaza Los Fresnos será nuevamente escenario de una de las celebraciones familiares que se convirtió en tradición en la ciudad: la Gran Barrileteada, que este año llega a su 12ª edición con más de 3.000 barriletes preparados para llenar de colores el cielo merlino.
Pero detrás de cada hilo, cada carrera y cada barrilete que logra ganar altura hay una historia que comenzó hace doce años.
La iniciativa nació de un grupo de jóvenes pertenecientes a la Juventud Radical que tuvo una idea sencilla: convocar a las familias de Merlo, compartir una tarde y recuperar una experiencia que atravesó generaciones, la de remontar un barrilete.
Con el tiempo, aquella propuesta fue creciendo. Se sumaron vecinos, instituciones, colaboradores y nuevas familias. Algunos de los chicos que participaron de aquellas primeras ediciones hoy regresan convertidos en padres y acompañan a sus propios hijos.
Y quizás allí esté la verdadera esencia de esta fiesta.
Remontar un barrilete no es solamente un juego. Es un puente entre generaciones.
Es aprender a desenredar el hilo con paciencia. Esperar el viento. Correr, volver a intentarlo y celebrar juntos cuando finalmente el barrilete se eleva.
Es también esa imagen que se repite año tras año: una mano adulta guiando y una mano pequeña sosteniendo con fuerza el carrete.
En tiempos atravesados por las pantallas, la velocidad y las obligaciones cotidianas, la Barrileteada propone algo mucho más simple: encontrarse, compartir una tarde y mirar juntos hacia el cielo.
Una tarde para compartir
La 12ª edición tendrá diferentes propuestas para acompañar la Barrileteada. Habrá actividades para los más chicos, música, espectáculos, clase de Zumba, carritos de rulemán y la participación de los Bomberos Voluntarios, que acercarán sus vehículos para que los niños puedan conocer de cerca su trabajo.
También habrá sectores destinados a la entrega de los barriletes, que se entregarán con cola y ovillo para que los chicos puedan comenzar a remontarlos.
Y como toda gran reunión familiar también tiene su momento alrededor de algo rico, habrá chocolate, mate cocido, jugo, frutas, tutucas y las infaltables tortas fritas.
Los que siguen formando parte
Uno de los momentos más emotivos de esta edición estará dedicado a cuatro personas profundamente ligadas a la historia de la Barrileteada: Mariano “Pirulín” Aisa, Ayelén “Ayita” Aukstikalnis, Rómulo Nieto y Diego Adrián Oviedo.
Sus nombres forman parte del camino recorrido por esta celebración y del trabajo de quienes ayudaron a transformar aquella primera iniciativa en un verdadero encuentro comunitario.
La propuesta será recordarlos desde el legado que dejaron: el compromiso, el trabajo compartido y la alegría de regalar momentos a las infancias.
Porque cada año, cuando los barriletes vuelven a elevarse sobre Los Fresnos, también vuelve una parte de quienes hicieron posible esta historia.
Mucho más que un barrilete
Doce años después de aquella primera idea, la Barrileteada ya forma parte de la historia de Villa de Merlo.
Cambió, creció y sumó nuevas generaciones, pero conserva intacto aquello que le dio origen: reunir a las familias.
Este domingo volverán a verse chicos corriendo, abuelos mirando el cielo, padres enseñando a sostener el hilo y familias enteras tratando de encontrar el viento justo.
Y quizás por eso, doce años después, la Barrileteada sigue teniendo tanto sentido.
Porque un barrilete puede representar libertad, sueños y recuerdos, pero también enseña algo mucho más sencillo: para volar, muchas veces hace falta que alguien sostenga el otro extremo del hilo.



