Efemérides
Día de la memoria, verdad y justicia: por qué es feriado este 24 de marzo
Este martes se conmemora en todo el país una fecha clave para la historia argentina. La jornada invita a la reflexión colectiva y al compromiso con los derechos humanos.
24 de marzo de 2026 - 12:05 hs.
Cada 24 de marzo, Argentina conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una fecha establecida para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar, iniciada en 1976.
El feriado tiene su origen en el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, cuando las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional e instauraron un régimen de facto autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”. Este período se extendió hasta 1983 y es considerado uno de los más oscuros de la historia del país.
Durante esos años se produjo una sistemática violación a los derechos humanos: miles de personas fueron perseguidas, secuestradas, torturadas y desaparecidas. Los organismos de derechos humanos estiman en 30 mil los desaparecidos, y denuncian el funcionamiento de centros clandestinos de detención en todo el territorio nacional.
La dictadura implicó además la suspensión de las instituciones democráticas, la prohibición de la actividad política y una fuerte censura en los medios de comunicación, junto a un modelo económico que dejó profundas consecuencias sociales.
El retorno a la democracia se concretó en 1983, tras la derrota en la Guerra de Malvinas y el creciente rechazo social al régimen militar.
Una fecha para reflexionar
El 24 de marzo fue establecido como feriado nacional en 2006, mediante la Ley 26.085. Se trata de una fecha inamovible, por lo que cada año se conmemora el mismo día.
En todo el país se realizan actos, actividades culturales y movilizaciones, siendo la más emblemática la que tiene lugar en la Plaza de Mayo. El lema “Nunca Más” sintetiza el compromiso de la sociedad argentina con la memoria, la verdad y la justicia.
En este marco, distintas instituciones, organismos y espacios culturales —como ocurre en la Villa de Merlo— desarrollan propuestas que invitan a mantener viva la memoria colectiva y promover la defensa de los derechos humanos.
