Historia
De Malvinas a la Villa de Merlo: el héroe que eligió este lugar para reconstruir su vida
En la Villa de Merlo vive uno de esos protagonistas silenciosos de la historia argentina. Su nombre es Esteban Tries, y su vida está marcada por un acto de valentía que, más allá de la guerra, habla de humanidad.
6 de abril de 2026 - 19:52 hs.
Tenía apenas 20 años cuando fue enviado a combatir en la Guerra de Malvinas. Como tantos jóvenes, dejó atrás su casa, su familia y sus sueños para enfrentar uno de los momentos más duros de la historia del país.
Pero fue en medio del caos, el miedo y la incertidumbre donde tomó una decisión que lo convirtió en héroe.
Durante un intenso combate, su superior, el sargento Manuel Ángel Villegas, gravemente herido, le pidió que terminara con su vida para evitar el sufrimiento y poder continuar con el grupo. La respuesta de Esteban fue otra: desobedeció la orden, lo cargó sobre sus hombros junto a un compañero y caminó varios kilómetros bajo fuego enemigo para llevarlo hasta un hospital de campaña.
Ese acto no solo le salvó la vida a su sargento, sino que marcó para siempre el destino de ambos. Años más tarde, volverían a encontrarse y construirían un vínculo que ellos mismos definen como el de “hermanos de la vida”.
Hoy, décadas después, esa historia sigue emocionando. No por la guerra en sí, sino por lo que representa: el valor de elegir la vida, incluso en los momentos más extremos.
Esteban suele decir que en Malvinas aprendió lo que es el verdadero liderazgo. No el que se impone, sino el que se construye desde el compromiso, la empatía y el coraje de hacer lo correcto.
Como muchos excombatientes, atravesó años difíciles tras su regreso. El silencio, el olvido y la falta de reconocimiento fueron parte de una etapa que hoy comienza a sanar con el respeto y el cariño de la sociedad.
Actualmente, radicado en la Villa de Merlo, comparte su historia en charlas y encuentros, dejando un mensaje que trasciende generaciones: que siempre hay una elección posible, incluso en medio de la adversidad.
A más de cuatro décadas de la guerra, su testimonio se convierte en un puente entre el pasado y el presente. Una forma de mantener viva la memoria, pero también de enseñar que la verdadera grandeza está en los actos que nacen del corazón.
Porque hay historias que no solo se recuerdan…
se sienten. Y la de Esteban Tries es, sin dudas, una de ellas.
