Opinión

Construir también es una forma de hacer política

Quizás sea momento de preguntarnos si la discusión sobre el Plan de Ordenamiento Territorial realmente debería convertirse en otra disputa entre oficialismo y oposición.

2 de octubre de 2026 - 13:23 hs.

Los números están allí: el 51,5% considera al POT una base aceptable que debe modificarse y consensuarse, mientras que el 67,6% manifiesta que prefiere mantener o aumentar el tamaño mínimo de los lotes. El propio Municipio plantea continuar escuchando a los vecinos y profundizar el diálogo en los barrios.

Entonces, ¿por qué insistir en transformar cada dato en una confrontación?

Hay una diferencia importante entre señalar aquello que puede mejorarse y construir políticamente desde el señalamiento permanente del error. Una oposición tiene el legítimo derecho de cuestionar las decisiones de un gobierno, pero también tiene la responsabilidad de presentar alternativas concretas, viables y capaces de demostrar cómo esas propuestas mejorarían la vida de los vecinos.

Porque decir qué está mal puede ser sencillo. Lo verdaderamente valioso es explicar cómo hacerlo mejor.

La actual gestión municipal puede tener aspectos para corregir —como cualquier gobierno—, pero también merece que se reconozca su voluntad de construir, avanzar y mejorar sobre lo existente. Reducir toda su acción a aquello que todavía falta o a los errores que puedan señalarse es una mirada necesariamente incompleta.

Esto no significa que no haya que cuestionar. Al contrario. Una democracia necesita voces que controlen, pregunten y marquen diferencias. Pero cuestionar no debería convertirse en un fin en sí mismo. Después de señalar el problema aparece una pregunta inevitable: ¿cuál es la propuesta?

Y cuando la discusión política se concentra exclusivamente en marcar defectos, instalar diferencias y poner en duda cada iniciativa, el riesgo es que la política deje de ser una herramienta para transformar y se convierta simplemente en un instrumento de confrontación.

Villa de Merlo necesita otra cosa.

Necesita una oposición que controle, sí, pero que también proponga. Que cuestione, pero que aporte. Que señale aquello que debe cambiar, pero que tenga también la capacidad de sentarse a dialogar para construir una alternativa.

Porque gobernar no es solamente decir qué falta. Es asumir la responsabilidad de construir lo que falta.

Y quizás allí esté el verdadero desafío: dejar de discutir quién logra imponer su interpretación de una encuesta y comenzar a trabajar sobre lo que los vecinos realmente están diciendo.

Los números no deberían servir para determinar quién ganó una discusión política. Deberían servir para saber qué hay que conservar, qué hay que modificar y dónde todavía hace falta construir consensos.

Una ciudad no se construye dividiendo a sus habitantes entre unos y otros.

Se construye dialogando, reconociendo lo que se hizo bien, corrigiendo lo que deba corregirse y aportando propuestas concretas para seguir mejorando.

Villa de Merlo merece que la política vuelva a tener ese sentido.

OPINIÓN

Lic. Claudio Javier Botto
Psicología Social Clínica

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