Historia

Antes de Merlo y de San Luis: la historia milenaria que aún vive en las Sierras de los Comechingones

Mucho antes de la fundación de San Luis y de la conformación de las actuales localidades de la provincia, estas tierras ya estaban habitadas. Huarpes, comechingones y ranqueles dejaron una profunda huella que todavía permanece en los nombres, las costumbres y los paisajes. En nuestra región, las Sierras de los Comechingones conservan en su propio nombre parte de esa memoria ancestral.

26 de agosto de 2026 - 09:22 hs.

La historia de San Luis no comenzó hace 432 años. Mucho antes de la fundación de la ciudad capital, ocurrida en 1594, diferentes pueblos ya habían recorrido las sierras y los valles, aprovechado sus ríos, cultivado la tierra y desarrollado sus propias formas de organización y de relación con la naturaleza.

Huarpes, comechingones y ranqueles forman parte de esa historia anterior a la llegada de los españoles y dejaron una herencia que todavía puede encontrarse en distintos rincones de la provincia.

En el marco del Mes de San Luis, la Agencia de Noticias San Luis puso nuevamente en valor este patrimonio y recordó que muchas de aquellas huellas continúan presentes en la alimentación, las artesanías, los nombres de diferentes lugares y las tradiciones que fueron transmitiéndose de generación en generación.

Las Sierras de los Comechingones y una historia que sigue presente

Para Villa de Merlo y toda la región, esa historia tiene una cercanía particular.

El enorme cordón montañoso que acompaña a Merlo, Carpintería, Los Molles y Cortaderas lleva hasta nuestros días el nombre de Sierras de los Comechingones.

Los pueblos que habitaron el ambiente serrano desarrollaron conocimientos sobre las plantas, los animales y los ciclos naturales, además de diferentes estrategias para obtener alimentos y construir sus viviendas.

Las sierras no constituían únicamente el lugar donde vivían: formaban parte de su universo cultural y espiritual y de una estrecha relación con la naturaleza.

Actualmente, el propio nombre de la Costa de los Comechingones funciona como uno de los testimonios más visibles de aquella presencia originaria y mantiene esa identidad estrechamente vinculada con el paisaje que caracteriza a nuestra región.

Una presencia humana de miles de años

La profundidad histórica del territorio puntano es todavía mayor.

Uno de los sitios arqueológicos fundamentales para comprenderla es la Gruta de Inti Huasi, ubicada en el departamento Pringles. Allí se encontraron evidencias que permiten estudiar ocupaciones humanas ocurridas miles de años antes de la fundación de San Luis.

El lugar alcanzó una enorme importancia para la arqueología argentina a partir de las investigaciones encabezadas por Alberto Rex González durante el siglo XX.

Inti Huasi permite comprender que la presencia humana en el actual territorio provincial se remonta muchísimo más atrás que las ciudades, los límites provinciales e incluso los pueblos históricos que posteriormente habitaron la región.

Huarpes, agricultores y conocedores del agua

Los huarpes tuvieron presencia principalmente en sectores del norte y centro del actual territorio puntano y mantuvieron una estrecha vinculación con las regiones que actualmente corresponden a Mendoza y San Juan.

Su economía incluía la agricultura. Cultivaban, entre otros productos, maíz, zapallo y porotos y desarrollaron conocimientos para aprovechar el agua disponible.

Parte de aquella herencia puede rastrearse actualmente en expresiones artesanales y en la propia geografía cuyana.

Los ranqueles y la historia del sur puntano

Otra parte fundamental de la identidad originaria de San Luis corresponde al pueblo ranquel, cuya historia está especialmente ligada al sur provincial.

Durante los siglos XVIII y XIX fueron protagonistas de la historia de las denominadas fronteras interiores. Su organización, las tolderías, la movilidad y la utilización del caballo marcaron buena parte de su modo de vida.

Su historia atravesó períodos de enfrentamientos, negociaciones y acuerdos con diferentes autoridades, además de una fuerte resistencia en defensa de sus territorios.

Actualmente, comunidades ranqueles continúan trabajando en la recuperación y transmisión de su patrimonio cultural, desde relatos y expresiones artesanales hasta palabras, ceremonias y conocimientos heredados.

Una identidad que no comenzó con la fundación

La conmemoración por los 432 años de San Luis también abrió una oportunidad para mirar mucho más atrás.

Durante los actos oficiales por el aniversario, incluso el intendente de la capital puntana, Gastón Hissa, destacó a los pueblos originarios entre quienes precedieron y contribuyeron a construir la identidad de la actual sociedad sanluiseña.

En Merlo, esa memoria aparece todos los días frente a nuestros ojos.

Está en las Sierras de los Comechingones, en nombres que sobrevivieron durante siglos, en alimentos, artesanías, relatos y en una manera de entender la relación entre las personas y el territorio.

Antes de las ciudades, las rutas y las fronteras actuales hubo hombres y mujeres que caminaron estos mismos valles y observaron estas mismas sierras.

Por eso, hablar de huarpes, comechingones y ranqueles no significa solamente mirar hacia un pasado lejano. Significa reconocer una parte esencial de la historia y comprender que la identidad de San Luis comenzó a construirse miles de años antes de aquel 1594 que hoy marca la fundación de su ciudad capital.

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