Sociedad
Alquilar un amigo: la nueva tendencia que crece en el mundo y ya llegó a la Argentina
Las plataformas digitales que permiten contratar compañía para distintas actividades ganan terreno en varios países. Desde compartir un café hasta asistir a eventos o simplemente conversar, miles de personas recurren a estos servicios para combatir la soledad y ampliar sus círculos sociales.
14 de junio de 2026 - 12:20 hs.
Lo que hasta hace algunos años parecía una idea salida de una película hoy es una realidad. Diversas plataformas digitales ofrecen la posibilidad de “alquilar un amigo”, un servicio mediante el cual las personas pueden contratar compañía para realizar distintas actividades, desde una salida recreativa hasta una charla virtual.
La modalidad, que ya funciona en varios países y comienza a ganar presencia en Argentina, conecta a usuarios que buscan compañía con personas dispuestas a brindar tiempo, escucha y acompañamiento a cambio de una remuneración económica.
Entre los servicios más solicitados figuran las salidas a cafeterías, caminatas, asistencia a eventos sociales, acompañamiento durante viajes, entrenamiento físico compartido e incluso conversaciones por videollamada. Las plataformas aclaran que se trata de vínculos platónicos y que no están orientadas a servicios románticos o de carácter sexual.
Especialistas sostienen que el crecimiento de estas aplicaciones está relacionado con un fenómeno cada vez más visible: la soledad. El avance de la tecnología, el teletrabajo, los cambios en los hábitos sociales y las mudanzas frecuentes han generado que muchas personas encuentren dificultades para establecer nuevas amistades o mantener vínculos cercanos.
En este contexto surgió una nueva economía basada en la compañía y la interacción social. Los usuarios pueden elegir perfiles según sus intereses, edades o actividades preferidas, mientras que quienes ofrecen el servicio establecen sus propios valores por hora.
El fenómeno genera opiniones divididas. Mientras algunos consideran que se trata de una herramienta útil para quienes atraviesan momentos de aislamiento o necesitan integrarse a nuevos entornos, otros cuestionan la idea de convertir la amistad en un servicio pago.
Más allá del debate, la tendencia continúa creciendo y refleja una realidad cada vez más presente en las sociedades modernas: la necesidad de conexión humana en un mundo cada vez más digitalizado.
