Salud
Catamarca: murió un niño de 10 años por la ameba “come cerebros” e investigan las aguas de un complejo termal
El menor falleció a causa de una infección cerebral poco frecuente y de extrema gravedad. El Instituto Malbrán confirmó el diagnóstico y las autoridades sanitarias buscan determinar dónde se produjo el contagio. Las Termas de Fiambalá permanecen cerradas mientras avanzan los estudios.
21 de octubre de 2026 - 10:11 hs.
La muerte de un niño de 10 años en la provincia de Catamarca generó preocupación y motivó una investigación sanitaria para determinar el origen de una infección provocada por la ameba Naegleria fowleri, conocida popularmente como “ameba come cerebros”.
El menor falleció tras presentar un cuadro de meningoencefalitis amebiana primaria, una enfermedad extremadamente poco frecuente que afecta al sistema nervioso central y puede avanzar rápidamente.
El niño había permanecido internado en el Hospital Interzonal de Niños “Eva Perón”, donde el equipo de Infectología detectó síntomas compatibles con esta enfermedad. Posteriormente, el Laboratorio Nacional de Referencia ANLIS-Malbrán confirmó el diagnóstico mediante una prueba de PCR realizada sobre una muestra de líquido cefalorraquídeo.
Investigan las Termas de Fiambalá
A partir de la confirmación del caso, el Ministerio de Salud de Catamarca inició una investigación epidemiológica para establecer dónde pudo haberse producido el contacto con el microorganismo.
Uno de los lugares bajo estudio es el complejo de las Termas de Fiambalá, ubicado a unos 320 kilómetros de la capital provincial, que permanece cerrado al público.
Los equipos sanitarios comenzaron a tomar muestras de agua y superficies en diferentes sectores para determinar si existe presencia de la ameba.
Además, los investigadores trabajan en la reconstrucción de las actividades realizadas por el niño durante los 12 días anteriores a la aparición de los síntomas.
Las autoridades aclararon que, hasta el momento, no existen resultados que permitan confirmar que la infección se haya producido en las termas. Por esa razón, también se analizan otros posibles lugares de exposición.
¿Qué es la ameba “come cerebros”?
La Naegleria fowleri es un microorganismo que habita principalmente en ambientes de agua dulce cálida, como lagos, ríos, aguas termales y otros espacios acuáticos.
La infección se produce cuando el agua contaminada ingresa por la nariz y la ameba alcanza el cerebro a través de las vías olfatorias.
Una vez en el sistema nervioso central, puede provocar una inflamación grave que evoluciona rápidamente.
Aunque se trata de una enfermedad extremadamente rara, presenta una elevada tasa de mortalidad.
Entre los primeros síntomas se encuentran dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas y vómitos. A medida que avanza la infección, pueden aparecer rigidez de cuello, confusión, convulsiones y alteraciones de la conciencia.
Debido a que las manifestaciones iniciales pueden confundirse con las de una meningitis bacteriana, el diagnóstico temprano resulta especialmente importante.
¿Se transmite entre personas?
Las autoridades sanitarias explicaron que esta infección no se transmite de persona a persona, por lo que no existe riesgo de contagio por contacto con familiares, convivientes o personal de salud.
Tampoco se contrae por beber agua que contenga la ameba. El riesgo aparece cuando el agua contaminada ingresa por la nariz.
Como medida preventiva, los especialistas recomiendan evitar sumergir la cabeza o permitir el ingreso de agua por la nariz en fuentes naturales de agua dulce caliente, especialmente cuando no existe un control sanitario adecuado.
No se detectaron otros casos
Desde el Ministerio de Salud de Catamarca indicaron que, hasta el momento, no se identificaron otros casos relacionados con este episodio, por lo que la situación es considerada un hecho aislado.
Mientras tanto, continúan los estudios para identificar el posible origen de la infección y determinar si corresponde implementar nuevas medidas sanitarias.
La investigación sigue abierta y las autoridades esperan los resultados de los análisis ambientales para esclarecer las circunstancias en las que el niño contrajo la enfermedad.
