Política

POT 2050: la oposición cuestionó la encuesta, pero los números muestran una mayoría que acepta discutir sobre la propuesta

Tres concejales opositores acusaron al Municipio de “manipular” los resultados del relevamiento realizado en Piedra Blanca, Rincón del Este, Los Nogales y Cerro de Oro. El centro de la disputa está en cómo interpretar al 51,5% que consideró al POT una “base aceptable” para modificar y consensuar. El proceso de ordenamiento territorial continúa abierto y en discusión.

23 de septiembre de 2026 - 22:48 hs.

La discusión por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) 2050 sumó un nuevo capítulo político en Villa de Merlo. Luego de que el Municipio difundiera los resultados del relevamiento realizado entre 357 vecinos de Piedra Blanca, Rincón del Este, Los Nogales y Cerro de Oro, los concejales opositores Ana Laura Ferrarotti, Daniel Orué y Lucía Miranda cuestionaron públicamente la interpretación oficial y acusaron a la gestión municipal de presentar de manera sesgada las respuestas obtenidas.

El dato que desató la controversia es el 67,1%.

De acuerdo con la información difundida por el Municipio, un 51,5% consideró al POT una “base aceptable” para continuar la discusión, realizar modificaciones y alcanzar consensos, mientras que otro 15,6% lo calificó como un plan excelente que podría aprobarse tal como está. La suma de ambos grupos alcanza el 67,1%.

El restante 32,9% manifestó que el POT debería ser reevaluado integralmente.

La oposición cuestiona precisamente esa suma. Para Ferrarotti, Orué y Miranda, el 51,5% que solicita modificaciones no debería contabilizarse como apoyo al proyecto, sino como un rechazo al texto en su versión actual. A partir de esa interpretación, suman ese porcentaje al 32,9% que reclama una revisión integral y sostienen que un 84,4% exige cambios o rechaza el proyecto.

Sin embargo, esa lectura también supone una interpretación de la respuesta obtenida: la categoría elegida por ese 51,5% no fue “rechazo”, sino “base aceptable: modificar y consensuar”. Por lo tanto, ese segmento constituye justamente el centro de la disputa política: no aprueba el texto tal como está, pero tampoco fue registrado en la encuesta dentro de la alternativa que plantea reevaluarlo integralmente.

Un proyecto que fue presentado para ser modificado

La controversia adquiere además otra dimensión al observar cómo ingresó formalmente el POT al Concejo Deliberante.

La resolución que convocó a la audiencia pública dejó asentado que el documento enviado por el Ejecutivo “no constituye una definición política cerrada” y que la mirada política, social y comunitaria debía construirse mediante el debate legislativo y una amplia participación ciudadana.

Desde entonces se desarrollaron audiencias, mesas sectoriales y relevamientos barriales. El propio Concejo explica que las mesas tuvieron como finalidad recibir aportes y enriquecer el material técnico para desarrollar de manera consensuada la legislación definitiva.

La primera audiencia pública se realizó en febrero y el Municipio presentó allí el proyecto como un punto de partida técnico sujeto a aportes y modificaciones.

El relevamiento barrial tampoco surgió unilateralmente del Ejecutivo: su metodología fue trabajada en la Comisión Plenaria de Ordenamiento Territorial, integrada por concejales de distintas fuerzas políticas, incluidos Ferrarotti, Orué y Miranda.

Más allá del 67%, los vecinos marcaron condiciones concretas

Los resultados difundidos contienen, además, información que trasciende la pelea política por un porcentaje.

El 67,6% de los consultados manifestó su preferencia por mantener o aumentar el tamaño mínimo de los lotes. Un 59,7% señaló como prioridad de infraestructura garantizar la provisión de agua. El 44,8% identificó como principal impacto potencial del desarrollo el aumento del ruido y la alteración de la vida cotidiana.

Al mismo tiempo, un 70,3% destacó positivamente la recolección de residuos y un 69,7% calificó el estado de conservación de los barrios como bueno o aceptable.

Son datos que muestran una posición vecinal con matices: existe preocupación por cómo crecerá Merlo, particularmente respecto del agua, la densificación y la preservación de las características barriales, pero también aparecen valoraciones positivas sobre aspectos concretos de la ciudad.

La cuestión hídrica, además, es una discusión real y vigente. El Municipio declaró durante agosto la preemergencia hídrica y estableció criterios transitorios para compatibilizar nuevos desarrollos con la disponibilidad del recurso mientras continúa en tratamiento el POT.

La discusión de fondo: qué Merlo se quiere para 2050

El cruce político no modifica una cuestión central: Villa de Merlo está atravesando un proceso institucional para actualizar sus reglas de crecimiento urbano.

El trabajo actual tiene antecedentes concretos. En mayo de 2024 se presentó públicamente el diagnóstico urbanístico que dio inicio al proceso del denominado “Villa de Merlo 2050”, elaborado junto al equipo técnico de Estudio Estrategias. A fines de 2025, el Ejecutivo remitió el proyecto al Concejo solicitando expresamente un tratamiento con participación de organizaciones sociales y ambientales, profesionales, instituciones, sectores productivos y vecinos.

Incluso existe un Plan de Ordenamiento Territorial previo incorporado a la normativa municipal, por lo que sería impreciso afirmar sin más que anteriormente Villa de Merlo “nunca tuvo” ordenamiento territorial. La documentación oficial disponible contiene un POT anterior cuyo objetivo era proyectar alternativas de crecimiento y protección de los recursos naturales. La discusión actual apunta a actualizar ese marco y construir las reglas hacia 2050.

En ese contexto, la encuesta no parece cerrar la discusión: la profundiza.

El 15,6% expresa conformidad con el proyecto tal como está. El 32,9% reclama una reconsideración integral. Y en el medio aparece el grupo ampliamente mayoritario, 51,5%, que considera que existe una base sobre la cual trabajar, pero reclama modificaciones y consenso.

Ese 51,5% es hoy el verdadero territorio de la disputa política. Convertirlo automáticamente en aprobación plena o en rechazo pleno supone ir más allá de lo que literalmente respondieron los vecinos.

Y acaso allí esté el dato más relevante del relevamiento: una mayoría no está pidiendo terminar la discusión sobre el ordenamiento territorial de Villa de Merlo, sino continuarla, introducir cambios y alcanzar consensos antes de definir las reglas con las que la ciudad pretende llegar a 2050.

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