Opinión

Septiembre: hablar también es prevenir

Septiembre nos invita a detenernos, escuchar y hablar. Es el mes de la Prevención del Suicidio, una oportunidad para recordar que detrás de cada cifra hay una persona, una historia, vínculos, dolores y, muchas veces, un sufrimiento que no pudo —o no supo— ser expresado.

10 de septiembre de 2026 - 13:55 hs.

Desde la Psicología Social Clínica, entendemos que el sufrimiento no puede pensarse únicamente desde lo individual.

Cada persona construye su subjetividad en relación con otros, con su familia, sus amigos, la escuela, el trabajo y la comunidad. Por eso, prevenir también implica construir espacios donde sea posible hablar sin miedo, escuchar sin juzgar y pedir ayuda sin sentirse señalado.

Nos preocupa especialmente la presencia de situaciones de suicidio en adolescentes y jóvenes. Es una alerta que, como sociedad, no podemos ignorar. En nuestra comunidad y en localidades cercanas hemos atravesado, lamentablemente, varios casos durante los últimos meses. Esto nos interpela y nos recuerda que la prevención no puede comenzar solamente cuando aparece una crisis.

Hablar importa. Preguntar importa. Escuchar importa.

Hablar sobre el suicidio de manera responsable no “provoca” estas conductas. Por el contrario, puede abrir una puerta para que alguien pueda expresar aquello que viene sosteniendo en silencio y encontrar acompañamiento. Muchas veces, una conversación genuina puede ser el primer paso hacia la ayuda.

Prevenir no significa tener todas las respuestas ni poder resolver el dolor del otro. Significa no mirar hacia otro lado. Significa animarnos a preguntar cómo está alguien, prestar atención a los cambios, acompañar y facilitar el acceso a profesionales y redes de ayuda cuando sea necesario.

La prevención del suicidio es una responsabilidad compartida. Familias, instituciones educativas, profesionales, organizaciones y comunidad tenemos algo para aportar.

Que este septiembre no sea solamente un mes para hablar de prevención, sino una invitación a construir durante todo el año una comunidad donde pedir ayuda no sea motivo de vergüenza y donde nadie tenga que atravesar su sufrimiento en soledad.

Porque hablar puede abrir una puerta.
Escuchar puede sostener.
Acompañar puede hacer la diferencia.

Lic. Claudio Javier Botto
Psicología Social Clínica

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