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“La gente gritaba, lloraba y rezaba”: el estremecedor relato de una vecina de Merlo, durante el terremoto en Cali

Shirley García Perlaza, comerciante y vecina de Merlo, San Luis, se encontraba en Cali, Colombia, visitando a sus padres cuando comenzó el fuerte movimiento sísmico. En diálogo con este medio, relató los momentos de desesperación que atravesó junto a su padre, las dificultades para salir del departamento y el caos que se apoderó de las calles.

11 de agosto de 2026 - 14:21 hs.

“Yo vivo en Merlo, San Luis. Desde el 2012 vivo en San Luis, pero esta semana justo vine a visitar a mis papás acá en Cali”, contó Shirley al relatar lo ocurrido.

El terremoto comenzó alrededor de las 7:30 de la mañana en Colombia, mientras se encontraba en la cama conversando con sus padres. Al principio, el movimiento fue suave, pero rápidamente comenzó a intensificarse.

“Se empezó a mover despacito, despacito, como que te mecen en la cama. Y empezó mi papá: ‘Está temblando, está temblando’”, recordó.

Su padre atraviesa problemas de salud que le dificultan desplazarse rápidamente. Por eso, cuando el movimiento comenzó a hacerse más fuerte, Shirley decidió ayudarlo a salir del departamento.

“Yo le dije: ‘No, papi, salgamos, salgamos’”, relató.

Aunque viven en planta baja, llegar hasta el estacionamiento se convirtió en una verdadera odisea. Mientras los vecinos intentaban salir de los edificios, comenzaron a caer objetos y escombros y el suelo continuaba moviéndose.

“Serán 200 metros del apartamento de mi papá hasta el parqueadero, y fue lo más largo de mi vida. Sentía que no terminaba más”, describió.

Durante el trayecto, el movimiento se hizo cada vez más intenso y comenzó a escucharse un fuerte zumbido. Con mucho esfuerzo, finalmente logró sacar a su padre hasta el estacionamiento.

“Para mí fue como si hubieran pasado cinco minutos. Fue eterno, eterno, no terminaba más”, expresó.

Gritos, llantos y desesperación en las calles

En medio del caos, las calles comenzaron a llenarse de personas que buscaban ponerse a salvo y comunicarse con sus familiares.

“Toda la gente gritando, llorando, rezando. La gente en las calles, desesperada, preguntando”, contó Shirley.

La situación se volvió todavía más angustiante cuando se interrumpieron los servicios de comunicación.

“Se nos fue la luz, se nos fue la señal del celular, no podíamos comunicarnos con nadie”, señaló.

Aproximadamente una hora después comenzaron a recuperar la señal de los teléfonos y pudieron volver a comunicarse con familiares y conocidos.

Daños, derrumbes y sirenas

Shirley también relató los daños que observó en los alrededores del lugar donde se encontraban sus padres.

Según su testimonio, una panadería ubicada en una esquina se derrumbó por completo. También observó daños en viviendas, vidrios rotos y grietas.

A esto se sumó el caos en las calles y el colapso de las autopistas, mientras numerosas personas salían en busca de sus familiares.

“Se escuchaban las ambulancias por todos lados, las sirenas”, recordó.

Pero el impacto del terremoto no terminó cuando dejó de moverse el suelo. Shirley aseguró que durante un largo tiempo permaneció con la sensación de que todo seguía temblando.

“Quedás con la sensación todo el tiempo de que estás como con un zumbido, como si te estuvieras moviendo todo el tiempo. Muy feo”, relató.

Después de atravesar uno de los momentos más angustiantes de su vida, la comerciante y vecina de Merlo resumió la experiencia con una frase contundente:

“Fue un momento que no se lo deseo a nadie, la verdad”.

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