Cultura
Por qué se toma caña con ruda cada 1 de agosto: el ritual ancestral que busca atraer salud, protección y prosperidad
Cada 1 de agosto, miles de personas en distintas regiones de Argentina, especialmente en el norte del país, renuevan una tradición que atraviesa generaciones: beber caña con ruda. Se trata de un ritual de origen ancestral, vinculado a los pueblos guaraníes, que con el paso del tiempo se integró a las costumbres populares y hoy continúa vigente.
30 de julio de 2026 - 09:30 hs.
La práctica coincide con la celebración del Día de la Pachamama, una fecha dedicada a honrar a la Madre Tierra y agradecer por los frutos recibidos. Según la creencia, tomar caña con ruda en la mañana del 1 de agosto ayuda a alejar las malas energías, proteger la salud y atraer prosperidad para el resto del año.
La tradición surgió como una forma de enfrentar las enfermedades que antiguamente eran frecuentes durante el invierno, especialmente en agosto, un mes considerado difícil por las bajas temperaturas y la escasez de alimentos.
La ruda, una planta reconocida por sus propiedades medicinales en la medicina popular, se maceraba en caña para elaborar una bebida que simbolizaba fortaleza y protección.
¿Cómo se toma?
La costumbre indica beberla en ayunas durante la mañana del 1 de agosto. Algunas personas toman tres sorbos, otras siete, mientras que muchas prefieren un solo trago. No existe una única forma correcta: lo importante es mantener vivo el sentido simbólico del ritual.
¿Para qué sirve?
Desde la tradición popular, a la caña con ruda se le atribuyen beneficios como:
Alejar las malas energías.
Atraer la buena suerte y la prosperidad.
Brindar protección durante el año.
Favorecer la salud y el bienestar.
Si bien la ruda es una planta utilizada desde hace siglos en la medicina tradicional, no existen evidencias científicas que respalden que la bebida prevenga enfermedades o tenga efectos protectores como los que le atribuye la creencia popular. Su valor es principalmente cultural, espiritual y simbólico.
Cada 1 de agosto, esta costumbre vuelve a reunir a familias y amigos alrededor de un ritual que mantiene vivas las raíces, la identidad y el respeto por las tradiciones que forman parte del patrimonio cultural argentino.


