Opinión

Turismo, compromiso y responsabilidad compartida: una mirada sobre el presente de Merlo

En un contexto económico desafiante, una reflexión sobre la realidad del turismo, el rol de la gestión pública, la importancia de una oposición constructiva y el compromiso que también les corresponde a los ciudadanos para fortalecer el principal motor económico de la Villa de Merlo.

2 de julio de 2026 - 11:36 hs.

Antes de emitir una crítica, quizá sea necesario detenernos a mirar el contexto completo.

Vivimos un momento económico complejo que no distingue colores políticos ni sectores sociales. Cada decisión, por difícil que parezca, tiene detrás una realidad que exige responsabilidad, diálogo y compromiso de todos.

En ese escenario, resulta valioso reconocer a quienes, desde la función pública, eligen estar presentes, escuchar y trabajar por el desarrollo de nuestras comunidades. Más allá de las críticas, el actual Ministerio de Turismo y Cultura, junto al Municipio, continúan impulsando acciones para sostener y fortalecer una de las principales actividades económicas de nuestra región.

La gestión no siempre se mide por los discursos, sino por la capacidad de sostener el rumbo, acompañar a las instituciones y buscar oportunidades aun en tiempos adversos.

Esa presencia, muchas veces silenciosa pero constante, también merece ser considerada con objetividad.

Del mismo modo, la oposición cumple un rol fundamental. La crítica es necesaria en toda democracia, pero también lo es la construcción de propuestas y el acompañamiento cuando el interés común está por encima de las diferencias. La sociedad necesita dirigentes capaces de debatir con firmeza, pero también con responsabilidad.

Y nosotros, como ciudadanos, tampoco estamos exentos de esa responsabilidad.

En materia turística, muchas veces somos los primeros en hablar negativamente de nuestro propio lugar.

Cada comentario que desacredita lo que tenemos termina perjudicando a quienes viven del turismo: emprendedores, comerciantes, trabajadores y familias que cada día apuestan por nuestro pueblo.

Tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos. Nuestros paisajes son un privilegio, pero no son lo único que nos distingue. La cercanía de nuestra gente, la hospitalidad con la que recibimos a quienes nos visitan y la generosidad que caracteriza a nuestra comunidad constituyen un valor agregado que ningún otro destino puede copiar.

Tal vez haya llegado el momento de cambiar el enfoque. En lugar de amplificar aquello que nos divide o nos perjudica, podríamos comenzar a fortalecer aquello que nos identifica y nos hace crecer.

El futuro de nuestro pueblo no depende únicamente de las decisiones de quienes gobiernan. También depende de la actitud con la que cada uno de nosotros decide hablar de Merlo, recibir a quienes nos visitan y contribuir, desde su lugar, al crecimiento de la comunidad.

Porque cuando aprendemos a valorar lo nuestro, también ayudamos a que otros lo valoren. Y ese puede ser el primer paso para construir un futuro con más oportunidades para todos.

Opinión: Lic. Claudio Javier Botto
Psicólogo Social Clínico
Diplomado en Neuropsicología y Psicodiagnóstico
M.P. 1802 – Mat. APSCA 153

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