Opinión

El compromiso del Estado: Educar para cuidar en un mundo de consumos complejos, por Javier Botto

La reciente noticia sobre la masiva participación de más de 4.000 docentes en la capacitación sobre prevención de consumos problemáticos no es solo un dato estadístico; es el reflejo de una decisión política que entiende a la educación como la primera barrera de contención y el principal motor de transformación social.

10 de abril de 2026 - 11:38 hs.

En un contexto global donde las adicciones y las nuevas modalidades de consumo —como las apuestas online en adolescentes— presentan desafíos cada vez más intrincados, que el Estado provincial, en articulación con la Sedronar, brinde herramientas concretas a quienes habitan las aulas es una iniciativa que merece ser puesta en valor.

La prevención: Una construcción psicosocial comunitaria

Lo más rescatable de este trayecto formativo es su enfoque. No se trata de un simple manual técnico sobre sustancias, sino de una “Cultura Institucional del Cuidado”. El programa acierta al poner el foco en las personas y en sus trayectorias de vida antes que en el objeto de consumo. Al entender que el rol de la escuela no es el de un tribunal, sino el de un espacio de cuidado y pertenencia, el Estado está fortaleciendo el tejido social desde su base más sensible.

Sin embargo, este despliegue de formación docente no tendría un anclaje real sin el trabajo diario y silencioso que se realiza en el territorio. Aquí es donde cobra vital importancia la labor de la Dirección de Asistencia y Prevención de las Adicciones del municipio de la villa de merlo.

Mientras la capacitación virtual brinda el marco teórico y metodológico a nivel macro, es el equipo local quien:

  • Acompaña el “día después”: Interviniendo cuando la teoría se vuelve realidad en un caso concreto dentro de una escuela, en la familia, en la comunidad.
  • Teje redes de proximidad: Conectando a las familias, a los jóvenes y a las instituciones de salud para que nadie transite el camino de la recuperación en soledad.
  • Humaniza la política pública: Transformando los lineamientos de una resolución en una escucha activa y profesional en cada barrio.

Prevenir no es prohibir; es dotar de sentido, de proyectos de vida y de adultos referentes capaces de alojar la complejidad de la infancias y adolescencia actuales. Con más de 4.000 educadores formándose a nivel provincial y una Dirección de asistencia y prevención de las adicciones presente en la trinchera psicosocial de nuestra comunidad estamos dando un paso fundamental hacia una sociedad más empática y, sobre todo, más sana.

Prevenir es, fundamentalmente, cuidar el futuro.

COMPARTIR NOTA

Scroll al inicio