Opinión
Columna de opinión: cuando la gestión se vuelve presencia, por Javier Botto
En tiempos donde la palabra “gestión” suele perderse entre discursos técnicos y promesas abstractas, hay acciones que, sin necesidad de grandes proclamaciones, hablan por sí solas. En la Villa de Merlo, la incorporación del testeo rápido de VIH y sífilis en los Centros de Atención Primaria de la Salud no solo representa un avance sanitario: es, ante todo, una forma concreta de estar cerca.
29 de marzo de 2026 - 12:03 hs.

Porque mientras algunos aún debaten en teorías cómo debería construirse una política pública eficiente, otros parecen haber optado por algo más simple —y, quizá por eso mismo, más complejo—: escuchar, organizarse y actuar. La reciente capacitación a equipos de salud, integrando tanto a profesionales como a quienes sostienen el sistema desde otros roles, deja ver una idea que no siempre se dice, pero se practica: nadie queda afuera cuando el objetivo es cuidar.
También hay algo que conviene no olvidar: quien necesita, quien sufre, quien atraviesa la desesperanza, no se detiene en intelectualizaciones. No analiza modelos ni teorías. Busca respuestas. Y es justamente en ese punto donde una gestión que se acerca, escucha e interviene logra mostrar la verdadera dimensión de su trabajo: la pertinencia de sus acciones se vuelve visible en lo concreto, en lo inmediato, en lo que transforma una preocupación en una posibilidad.
La propuesta de transformar los CAPS en espacios de prevención, asesoramiento y testeo no es solo una estrategia técnica. Es una señal. Una forma de entender que la salud no empieza en el diagnóstico, sino en el acceso, en la confianza, en la posibilidad de acercarse sin miedo. Y ahí es donde la red —esa palabra tantas veces mencionada— empieza a tener sentido real: cuando se construye con presencia, con articulación y con compromiso cotidiano.
A partir de abril, los test rápidos estarán disponibles, con garantía de confidencialidad y acompañamiento. Pero más allá de la medida puntual, lo que se consolida es una manera de gestionar: una que no necesita subrayar su cercanía con la comunidad, porque la ejerce. Una que entiende que prevenir también es estar, y que trabajar en equipo no es un concepto, sino una práctica constante.
Tal vez no haga falta decirlo demasiado. Cuando la gestión se involucra, cuando escucha y responde, cuando se anticipa a las necesidades en lugar de correr detrás de ellas, la diferencia se percibe. Y en ese hacer silencioso, sin estridencias pero con dirección clara, se va construyendo algo que —aunque algunos lo analicen en profundidad— otros ya eligieron poner en marcha.
